"Y recordá / la vida / no es más que estos pedazos de nosotros / compartidos con los demás"

viernes, 8 de diciembre de 2017

Rodrigo Bouvet, Los poemas de Cantoni, huesos que asomarán de su tumba

César Cantoni, José María Pallaoro y Rodrigo Bouvet













TALLER CÉSAR CANTONI
(La Plata, 1951)
LOS POEMAS DE CANTONI,
HUESOS QUE ASOMARÁN DE SU TUMBA


La agradable temperatura en la noche del jueves 30 de noviembre parecía augurar una excelente reunión con el poeta César Cantoni. Y así fue, como si el cielo hubiera estado de acuerdo en hacer el encuentro entre talleristas y poetas.


     Algunos llegamos demorados por el tráfico y por los quehaceres cotidianos. Otros, fueron puntuales. Como César Cantoni, que ante malestares de salud se negó a quedarse en su casa y decidió acudir al encuentro con nosotros, los talleristas, y Pallaoro, el anfitrión.
     Luego de indagar sobre su estado de salud, comenzó la charla, el diálogo con Cantoni. Nunca faltan los “verdes”, y menos en el Día Nacional del Mate. Pallaoro rompió el hielo preguntándole al invitado sobre sus inicios en este arte tan complejo llamado poesía.

     “Escribí seis libros antes de Confluencias (editado en 1978, cuando Cantoni tenía 27 años). Escribo desde quinto, sexto grado. A través de Pablo Neruda conocí la literatura, la poesía. En el año 1977 entré al grupo literario Latencia, a través del cual pude publicar mi primer libro.”

     Cuando se tiene en frente a un poeta, es inevitable preguntarle sobre cuándo escribe. En el caso de nuestro invitado, escribe cuando tiene necesidad de hacerlo. “Hay un cierto número de poemas que corresponden a determinada época”. Además, es tradicional que haya variantes entre cada uno de los libros de poemas. En el caso de Cantoni, lo que lo ha llevado a cambiar de libro a libro es la realidad. “Traté de comprender cada momento histórico. Uno no puede escaparse de la época”, sentenció el platense.

     En cuanto a la escritura, supo identificar el momento en que encontró su estilo y la poesía referente para él. “Luego de Confluencias dejé de lado mi influencia nerudiana, tomé por el lado de la poesía norteamericana, me interesó lo conceptual, lo realista y descriptivo. En Diario de paso (libro de poemas de 2008) encontré mi estilo más definido, empecé a escucharme a mí mismo y no a lo que me influenciaba”. Aclaró, además, que no tiene la intención de hacer una poesía intelectual, más allá de la riqueza conceptual que podemos encontrar en su trabajo.

     Revisando la obra cantoniana, no abundan los poemas que hablen del amor. Eso tiene una explicación: “Uno tiene cierto resquemor ante lo sentimental, lo cursi. El temor a quedar en el ridículo, no por el contenido, sino por la forma. Había cosas de las que me daba pudor hablar, que me excedían, por ejemplo Dios y el amor. ¿Qué puedo discutir con Dios?”

     Concluyendo con el encuentro, no pudimos dejar pasar la ocasión de interrogarle sobre el uso de la ironía en sus poemas. “La ironía es natural en mí. Los cuentos que solía escribir eran todos irónicos. La ironía es casi inseparable del humor. Siempre atempera la dramaticidad de lo que se está hablando”. Imposible tener más claridad.

     A modo de conclusión, destaco una de las frases con la que cerró la charla. “El desafío del poeta es tratar el poema en el lenguaje y la filosofía de la época”.


Rodrigo Bouvet,  integrante del taller Mundo despierto, 2017
Encuentro con César Cantoni, La Plata, jueves 30 de noviembre 2017
Un arte invisible, Libros de la talita dorada, 2016

Los textos forman parte de estudio de ejercicios de taller.-

domingo, 3 de diciembre de 2017

Daniel Piergiacomi, Encuentro con César Cantoni en City Bell 1

Luis Eizaguirre, Daniel Piergiacomi, César Cantoni, José María Pallaoro,
Nancy Romano y Paola Boccalari













TALLER CÉSAR CANTONI
(La Plata, 1951)
UN ACERCAMIENTO

     Como ya nos tiene acostumbrados José María nos acercó a la verdadera materia prima de la poética, basta de libros, de análisis, de conjeturas, este sábado vino el poeta en persona, encarnado esta vez en la figura de Cesar Cantoni. Ameno, discreto, autocrítico, fue de menor a mayor, adentrándonos en sus explicaciones, su historia personal, enarboló su avidez voraz de lector, y en su paleta de escritor destacó autores ingleses, fundamentalmente norteamericanos, resaltó sus influencias vanguardistas, y por momentos apeló a algunas lecturas filosóficas para sostener determinados pasajes de su propia poética. Escritor realista, simple, profundo, su literatura está llena de información, por momentos inquietante, maneja la dualidad religiosa de quien la conoce y no la termina de aceptar. Para muchos de nosotros no fue un sábado más, fue el sábado de Cantoni, nos llevamos la dedicatoria en su libro a modo de talismán , y la compleja y fatídica certeza de que no existen las fábricas de poesía, solo inspiraciones y miradas subjetivas que algunos pocos tienen la suerte de poder expresar.

Luis Eizaguirre, Daniel Piergiacomi, César Cantoni, José María Pallaoro,
Nancy Romano y Bernabé Malacalza


Un arte invisible, Libros de la talita dorada, 2016
Encuentro con César Cantoni, City Bell, 2 de diciembre de 2017
Daniel Piergiacomi, integrante del taller Mundo despierto, 2017


Los textos forman parte de estudio de ejercicios de taller.-

sábado, 11 de noviembre de 2017

JUAN GELMAN Las palabras serán inocentes, pero no su relación












TALLER JUAN GELMAN
(Buenos Aires, 1930 – Ciudad de México, 2014)
EL ATADO

     Escribir sin contar es como vivir sin vida. Las palabras serán inocentes, pero no su relación. El contador traza una columna del “debe” y otra del “haber” y en la última anota los silencios que supo conseguir. Con las caras de una palabra quisiera hacer piedras y mirarlas todas hasta el fin de mis días. Esas caras siempre tienen otras fugitivas de la boca. Morder la piedra, entonces, es la tarea del poeta, hasta que sangren las encías de la noche. En esa noche navegará sin rumbo fijo, desconfiado de todo, en especial de sí, mirando espejos que cantan como sirenas que no existen. El poeta se atará al palo mayor de su ignorancia para no caer en sí mismo, sino en otro país de aventura mayor, muerto de miedo y vivo de esperanza. Sólo el dolor lo unirá muertovivo al vacío lleno de rostros y verá que ninguno es el suyo. Y todos serán libres.


En Hoy, 2013


Los textos forman parte de estudio de ejercicios de taller.-

miércoles, 25 de octubre de 2017

JOHN BERGER El deseo es un intercambio de escondites













TALLER JOHN BERGER
(Londres, 1926 – Francia, 2017)
EL DESEO


UN INTERCAMBIO DE ESCONDITES

     El deseo sexual, si es recíproco, origina un complot de dos personas que hace frente al resto de los complot que hay en el mundo. Es una conspiración de dos. El plan es ofrecer al otro un respiro ante el dolor del mundo. No la felicidad sino un descanso físico ante la enorme responsabilidad de los cuerpos hacia el dolor.


     En todo deseo hay tanta compasión como apetito. Sea cual sea la proporción, las dos cosas se ensartan juntas. El deseo es inconcebible sin una herida. Si hubiera alguien sin heridas en este mundo, viviría sin deseo.


     El deseo anhela proteger al cuerpo deseado de la tragedia que encarna y, lo que es más, se cree capaz. La conspiración consiste en crear juntos un espacio, un lugar, necesariamente temporal, para eximirse de la herida incurable de la carne. Ese lugar es el interior del otro cuerpo. La conspiración consiste en deslizarse al interior del otro, allí donde no se les pueda encontrar. El deseo es un intercambio de escondites.



De: Esa belleza, 2005.
Imagen: René Magritte ( "Gli amanti" o "Les amants", 1928,
Óleo sobre tela, 54x73 cm, New York, Zeisler Collection).




Los textos forman parte de estudio de ejercicios de taller.-

lunes, 23 de octubre de 2017

ROBERTO ARLT Yo no sé quién es Castro Alves





TALLER ROBERTO ARLT
(Buenos aires, 1900 - 1942)
¿PARA QUÉ?
(Miércoles 9 de abril de 1930)

     Me escribe un amigo del diario: “Estoy extrañado de que no haya visitado en el Uruguay, ni dé señales de hacerlo allí, en el Brasil, a los intelectuales y escritores. ¿Qué le pasa?”.

     EN REALIDAD

     En realidad no me pasa nada; pero yo no he salido a recorrer estos países para conocer gente que de un modo u otro se empeñarán en demostrarme que sus colegas son unos burros y ellos unos genios. ¡Los intelectuales! Le voy a dar un ejemplo. En un diario de Buenos Aires, número atrasado, traspapelado en la Redacción de un periódico de Río, leo un poema de una poetisa argentina sobre Río de Janeiro. Lo leo y me dan tentaciones de escribirle a esta distinguida dama:
     —¿Dígame, señora, por qué en vez de escribir no se dedica a la conspicua labor de la calceta?
     En Montevideo conversaba con un escritor chileno. Me contaba anécdotas. Las anécdotas atrapan a los intelectuales de allí. A esta escritora, un pintor chileno le mandó un magnífico cuadro y ella, en una fiesta que se daba en su homenaje, recoge unas violetas y le dice a mi amigo:
     —Oiga, Fulano, envíele estas flores a X…
     O estaba trastornada o no se daba cuenta en su inmensa vanidad que no se envían unas violetas a un señor que la ha obsequiado de esa forma, a una distancia suficiente para permitir que cuando lleguen las flores estén harto marchitas.
     Además que la vida de los intelectuales, ¿a quién le interesan los escritores? Uno se sabe de memoria lo que le dirán: elogios convencionales sobre Fulano y Mengano. Llega a tal extremo el convencionalismo periodístico que los voy a hacer reír con lo que sigue. Al llegar a Río me entrevistaron redactores de distintos periódicos. En el Diario de la Noite se publicó un reportaje que me hicieron y entre muchas cosas que dije, me hicieron decir cosas que nunca pensé. Allá va el ejemplo: que mi director me invitó a “hacer una visita a patria do venerado Castro Alves”.
     Cuando yo leí que mi director me había invitado a realizar una visita a la patria del venerado Castro Alves, me quedé frío. Yo no sé quién es Castro Alves. Ignoro si merece ser venerado o no, pues lo que conozco de él (no conozco absolutamente nada) no me permite establecerlo. Sin embargo, los habitantes de Río, al leer el reportaje, habrán dicho:
     —He aquí que los argentinos conocen la fama y gloria de Castro Alves. He aquí un periodista porteño que, conturbado por la grandeza de Castro Alves, lo llama emocionado “venerado Castro Alves”. Y Castro Alves me es menos conocido que los cien mil García de la guía telefónica. Yo ignoro en absoluto qué es lo que ha hecho y lo que dejó de hacer Su Excelencia Castro Alves. Ni me interesa. Pero la frase quedaba bien y el redactor la colocó. Y yo he quedado de perlas con los cariocas.
     ¿Se da cuenta, amigo, lo que se macanea periodísticamente?
     Imagínese ahora usted las mulas que trataría de pasarme cualquier literato. Así como a mí me hicieron decir que Castro Alves era venerable, él, a su vez, diría que el “dotor” merece ser canonizado, o que Lugones es el humanista y psicólogo más profundo de los cuatro continentes…


     NO INTERESAN…

     No pasa mes casi sin que de Buenos Aires salgan tres escolares en aventura periodísticas y lo primero que hacen, en cuanto llegan a cualquier país, es entrevistar a escritores que a nadie interesan.
     ¿Por qué voy a ir yo a quitarles el trabajo a esos muchachos? No. Por qué voy a ir a sustraerles mercadería a los cien periodistas sudamericanos que viajan por cuenta de sus diarios para saber qué piensa Mengano y Fulano de nuestro país. De memoria sé lo que ocurriría. Yo, de ir a verlos, tendré que decir que son unos genios y ellos, a su vez, dirán que tengo un talento brutal. Y el asunto queda así arreglado de conversación: “He entrevistado al genial novelista X”. Ellos: “Nos ha visitado el despampanante periodista argentino…”.
     Todo esto son macanas.
     Cada vez me convenzo más que la única forma de conocer un país, aunque sea un cachito, es conviviendo con sus habitantes; pero no como escritor, sino como si uno fuera tendero, empleado o cualquier cosa. Vivir… vivir por completo al margen de la literatura y de los literatos.
     Cuando al comienzo de esta nota me refería al poema de la dama argentina, es porque esa señora había visto de Río lo que ve cualquier malísimo literato. Una montañita y nada más. Un buen mono parado en una esquina. ¿No es el colmo de los colmos esto? Y así son todos. Las consecuencias de dicha actitud es que el público lector no termina de enterarse del país, ni de qué forma vive la gente mencionada en los artículos. Y tanto, y tanto, que el otro día, en otro diario nuestro leía un reportaje hecho por un escritor argentino a un general, no sé si de Río Grande o de dónde. Hablaba de política, de internacionalismo y de qué sé yo. Terminé de leer el chorizo y me dije: “¿Qué sesos tendrá el secretario de Redacción de este diario que no ha mandado al canasto semejante catarata de palabrerío? ¿Qué diablos le importa al público porteño lo que opina un general de cualquier país sobre el Plan Young o sobre cualquier otra materia menos o más secante?”.
     Lo que había ocurrido era lo siguiente: así como a mí me hicieron decir que Castro Alves era venerable, porque con ello creían que me congraciaban con el público de Río (al público de Río le importa un pepino mi opinión sobre Castro Alves), al periodista argentino le hacen reportear a un generalito que los deja imperturbables a los doscientos mil lectores de cualquier rotativo nuestro.
     Y con dicho procedimiento los pueblos no terminan de conocerse nunca.
     Ahora se explica, lector mío, por qué no hablo ni entrevisto personalidades políticas ni literarias.



En: Aguafuertes cariocas (Crónicas inéditas desde Río de Janeiro), Adriana Hidalgo editora, 2013. Foto: Jmp
Roberto Emilio Godofredo Arlt (Buenos Aires, 26 de abril de 1900 - 26 de julio de 1942).


Los textos forman parte de estudio en ejercicios de taller. - 

miércoles, 4 de octubre de 2017

CÉSAR CANTONI Así de real es la poesía
















TALLER CÉSAR CANTONI
(La Plata, 23 de febrero de 1951)
LLUEVE EN CACHEMIRA


“Llueve en Cachemira”,
dice el reporte de la televisión,
mientras despliega escenas
de pueblos inundados.

Hace tres días que llueve
y no hay indicios de que la lluvia
vaya a amainar o a detenerse
de manera inmediata.

Pero aunque no fuera cierto
y nunca hubiera llovido en Cachemira
en todos los días de su larga historia,
igual seguiría lloviendo en este poema.

Así de real es la poesía.


Un arte invisible, Libros de La talita dorada, 2016.
En taller, trabajando.



Los textos forman parte de estudio en ejercicios de taller. - 

jueves, 21 de septiembre de 2017

NÉSTOR MUX Encuentro en Taller 15 de septiembre de 2017

 En Taller La Plata, encuentro con Néstor Mux: 
Bernabé, Alfredo, Rodrigo, Carlos, Daniel, NM, JMP, Cintia y Nancy.
 Introducción al diálogo, casi todos los comensales.
Néstor Mux, José María Pallaoro y Roberto Pasquali.